sábado, 5 de julio de 2008

...y acerca de la concepción propia

Cómo fuimos concebidos es más importante que el nacimiento. Cuando nacemos no es cuando aparecemos en el mundo por vez primera, entramos en el mundo en el momento en que la materia de nuestro cuerpo empieza a ser creada, nuestro espíritu toca el mundo en ese preciso instante, y como espíritu libre nos afectan más los estados de ánimo de nuestros padres, y todo lo que envuelve nuestra aparición en este mundo, nuestra existencia. El no saberlo siempre acarrea traumas o una carencia importante.
Debemos hacernos estas preguntas, y explicar a nuestros progenitores la importancia de esto, ellos tienen la responsabilidad de completarnos con esta información y no es nada inmoral si se hace con cuidado, ni tampoco se trata de nada entrometido, ¡Realmente nos concierne tanto o más que a ellos! El hecho de que nos lo pretendan ocultar sin motivo aparente se trata sólo de un intento inconsciente de mantenernos enfermizamente atados a ellos, el secreto siempre nos atraerá a la familia, nos limitará en el resto de relaciones y en nuestro progreso personal.
La concepción oculta nos dictará lo que hayamos de ser, nos coartará en el proceso de crecer y valernos por nosotros mismos, nos imposibilitará saber quienes somos y le restará valor a la vida que hemos obtenido. Puede salvarnos de un fracaso total.
-Por qué fuí concebido.
-Por qué pareja.
-En qué circunstancias.
-En qué lugar.
-En qué momento.
-La situación familiar en ese período, sobretodo la sincronicidad Defunción/Concepción, o la enfermedad de alguien de la familia o un amigo importante.
-Qué llevó en la historia de los padres a concebirme.
-Cuál era su economía.
-La situación de los abuelos y resto de la familia.
-Si hubo un embarazo simultáneo.
-Si hubo expatriación, cambio de trabajo, boda, enlace, u otro tipo de acontecimientos importantes.

No hay comentarios: