sábado, 26 de junio de 2010

Esas flores que siempre están marchitas...desde su nacimiento


Todo está acabado... y sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto, y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Quiero
huir, quiero no ver, quiero quedarme serena, vacía (¿es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad?). Y sin embargo la esperanza me persigue, me ronda, me muerde; como un lobo moribundo que apretara sus dientes por última vez.
Hay cosas que no se pueden decir porque no hay palabras para decirlas, y si las hubiera, nadie entendería su significado. Me entendéis si pido pan y agua y hasta un beso, pero nunca me podríais ni entender ni quitar esta mano oscura que no se si me hiela o me abrasa el corazón cada vez que me quedo sola.
Como que no hay cosa más viva que un recuerdo. Llegan a hacernos la vida imposible. Por eso yo comprendo muy bien a esas viejecillas borrachas que van por las calles queriendo borrar el mundo, y se sientan a cantar en los bancos del paseo.

Doña Rosita la soltera o el Lenguaje de las flores, de Federico García Lorca.

1 comentario:

Diana Carolina Quintero dijo...

Bueno, llegue por pura casualidad, estaba buscando información sobre el fauvismo. Soy poca lectora de blogs, a pesar de que tengo uno. Pero me llamo la atención tu espacio. Este texto, en particular, no se...Me puso a pensar en algunas cosas.
Ciao.